Esta es la historia de un encuentro. El encuentro
tuvo lugar durante el otoño de 1997 en un Flohmarkt
de Hamburgo. Los mercadillos de las pulgas alemanes son como los antiguos
desvanes de las abuelas. Son lugares en los que hay que entrar dispuesto a no
cargar con trastos. Nuestra diminuta casa no los admitiría. Pero siempre ha
habido un espacio en mi casa para los libros. En los puestos germanos los tomos
se ordenan por cajas de madera. Sobre ellas reposan los libros, enfilados, con
el canto mirando hacia arriba. Mi mirada se detuvo sobre uno de ellos: rororo Kurt Tucholsky Ein Pyrenäenbuch 474.
Lo saqué y observé la portada: una postal de los Altos Pirineos con el pico
Gavarnie al fondo. Le di la vuelta y leí la contraportada: “Con su pluma alegre
y satírica, Tucholsky descubre un paisaje repleto de personajes, retrata
corridas de toros, monasterios, Lourdes y Andorra, huéspedes de hoteles y gente
de campo”. Reedición de Rowohlt de 1987. Desde la primera, de 1957, 225.000
ejemplares vendidos. El libro me costó tres marcos.
